a seguir amándote en silencio.
Me acostumbré...
A escribirte en letras llenas de pasión y fuego,
de las sensaciones que produces en cada uno de mis sueños.
Es el palpitar de mi alma
el que me hace alentarme cuando no te encuentro,
en el ruido de cada lágrima que resbala por mi pecho al no entender a veces
el significado de tus silencios,
el por qué te sigo amando a gritos en cada verso....
Me acostumbré...
A tenerte siempre
dentro de mí pero sin ti,
a tu compañía en soledad.
M.A.A.L.