Tenía los ojos más bellos del planeta, donde a través de ellos se podía sentir la suavidad de una caricia,la sabiduría que habitaba en su mente, el color intenso de su alma... Y sobre todo ver a través de sus halagos la sonrisa de sus labios al tocar el cielo desde el teclado de su ordenador imaginario en la luz que sin ver percibía en cada sueño con la ilusión de llegar a atravesar las barreras que le impedían llegar a las estrellas junto a su eterna amada llamada POESÍA.
M.A.A.L.