Oigo...Un murmullo constante en mi conciencia
que sangra cada madrugada con el adiós de tu nombre alejándose en cada desvelo
y el recuerdo que se queda en el silencio que callas.
Oigo... Tu respiración,
que no es sino una agonía lenta que paraliza el corazón y tras cada suspiro
rasga el alma
sintiendo la pena
en lo más profundo
de mi interior , detrás
de los sentimientos
más escondidos.
M.A.A.L.