cada lágrima que contienen los ojos ahogándose en el pensamiento.
Tal vez...
Seamos un día capaces de atravesar la muralla del miedo y no hundirnos en el abismo y repetirnos tantas veces
¡¡NO PUEDO!!
Tal vez...
No sea de inmediato pero si con el tiempo llegaremos a darle la espalda al dolor y gritar de frente con valentia
¡¡HE VUELTO!!...
Pero no solo para quedarme sino para enfrentar al demonio del infierno, y con coraje gritarle
¡¡JAMÁS VOLVERÉ
A TENERTE MIEDO!!,
cuando ya todos crean que he muerto.
Y ten en cuenta que sólo hay que darle tiempo
al tiempo que será
para luchar, vencer y ganar en silencio, porque las peores batallas se ganan como guerreros.