Sentí como mi cuerpo se desvanecía en el ocaso del verso,
en el último suspiro de mis pulmones,
en el beso que ansiaron mis labios durante tanto tiempo...
En el sabor que me dejó el último abrazo de tu perfume en mi cuerpo que besaba cada centímetro auxiliando mis ansias de tocarte aunque fuese por un solo instante.
Te lloré tantas veces entre sueños... que mi alma desconsolada acabó enfermando de amor.
Se acabaron mis letras,
mi pálpito en cada línea.
Murieron en la última nota que a medias dejó aquel vals que pegada a tu cuerpo
besaba cada estrella.
Se apagó la luna
que fue testigo de cada desnudo de mi cuerpo
en tantas letras,
de mi alma vestida de ti
para volverse suspiro
cada noche, que vaga por la soledad sin rumbo fijo.
M.A.A.L.