Y ahora que tengo tus ojos fijos en mi mirada penetrante e impaciente del movimiento de tus labios...
Quisiera preguntarte tantas incógnitas que perturban el latido de mi pecho.
Respuestas impacientes del susurro sincero de tu alma.
Y ¿Es cierto que cada noche al reposar tu pensamiento en la almohada sueñas con cada caricia que en mis letras describo darte
y en delirios mi piel siente las tuyas gritando que me amas?
¿Es cierto que vibrará tu piel
con tan solo besarte u oír un te amo en tus noches de soledad,
cuando te falte mi compañía y tu voz no se atreva a emitir el sonido
al pronunciar mi nombre?
Dime vida mía
Si cada suspiro antes de vencerte el sueño me pertenecía, o si es cierto que en cada delirio era yo la que me aferraba a tu alma y quitaba tus miedos besando la luna para calmar esa sed que de tu cuerpo sentía,
y agarraba tu pecho
en tus sábanas frías en invierno.
Y por último mi vida dime...
Si existirá la eternidad
entre tu alma y la mía.
Que no es de locos desear
que por siempre duerman
abrazadas y besadas en un poema, que junto con mis lágrimas de felicidad al escribirlas se acabe para siempre esta distancia
que nos separaba.
M.A.A.L.