Casi nunca pregunto a mi corazón el por qué de sus apresurados latidos,
el por qué el imaginarte conmigo
si ni siquiera tus ojos he visto.
Casi nunca me pregunto...
El por qué sueño contigo,
si el cerrar los ojos en la noche
y besarte a escondidas
es algo prohibido,
más aún la constante sinfonía de tu respiración junto a mi pecho hasta quedarnos dormidos.
Casi nunca respondo a mi conciencia...
Si sentiremos el mismo escalofrío al pensarnos cuando sin querer se nos encoja el alma al sentir la nostalgia de un sueño perdido en el olvido...
Si serás tú el amor de mi vida.
M.A.A.L.